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¿Cuánto cuesta un ERP a medida?

Es la pregunta con la que llega casi todo el mundo, y la que casi nadie contesta. Pide presupuesto para un ERP a medida y recibirás una de dos respuestas: un "depende" sin más, o un formulario para que te llame un comercial. Nosotros publicamos nuestra tarifa en la web, así que podemos hacer algo poco habitual en este sector: responder.

Por qué nadie responde a esta pregunta

Porque no hay dos ERPs iguales. Uno que gestione expedientes para tres personas y otro que lleve compras, almacén, facturación y comisiones para cuarenta no se parecen en nada, aunque los dos se llamen "ERP". Dar un número cerrado antes de conocer el alcance obliga al proveedor a una de dos cosas: cubrirse por arriba (pagas de más) o dar una cifra optimista que se renegociará en cuanto aparezca el alcance real. Por eso desconfiamos de los precios cerrados de proyecto, y lo decimos por escrito.

Lo que sí se puede decir

Que el número cerrado sea humo no significa que no haya nada fijo. En nuestro caso hay dos cosas: la tarifa, 70€/hora para todos los perfiles, y el compromiso mínimo, una entrega al mes (40 horas de trabajo), 2.800€. Lo que varía es cuánto se avanza cada mes, y eso no lo fija un comercial: lo decides tú, según lo que te permita la tesorería.

Con esos dos datos ya puedes hacer las cuentas que casi ningún proveedor te deja hacer: sabes lo que cuesta el mes mínimo, sabes lo que cuesta doblar el ritmo, y sabes que el contador se para cuando tú digas. Sin permanencia y sin letra pequeña.

De qué depende el coste

Esta es la parte útil: los factores que hacen que un ERP sea más o menos trabajo. No es un tarifario por proceso (eso sería volver al número inventado), es la lista de preguntas que te haremos nosotros, y la que deberías llevar a cualquier proveedor.

Cuántos procesos cubre. No es lo mismo resolver solo la gestión de expedientes que llevar el negocio entero: clientes, documentos, facturación, informes. Cada proceso es pantallas, reglas y pruebas.

Si hay que integrarse con lo que ya existe. Correo, facturación, portales del sector, sistemas de terceros. Cada integración depende de lo que el otro lado ofrezca: algunas son un día de trabajo, otras una pieza entera del proyecto.

Qué datos hay que migrar y en qué estado están. El Excel de diez años con celdas de colores que significan cosas es trabajo real: alguien tiene que entender qué significa cada color, limpiar duplicados y decidir qué histórico merece viajar al sistema nuevo. Cuanto más ordenado esté el punto de partida, menos horas se van aquí.

Cuánta gente lo va a usar y con qué permisos. Tres personas que lo ven todo es una cosa; perfiles distintos con accesos distintos, aprobaciones y trazabilidad de quién tocó qué, es otra.

Dónde tiene que funcionar. Solo en la oficina, o también en el móvil de quien está enseñando un piso o visitando a un cliente. Lo segundo no duplica el proyecto, pero tampoco es gratis.

No hace falta construirlo entero de golpe

La respuesta a "no tengo presupuesto para todo esto" no es renunciar: es empezar por un módulo. Se identifica el proceso que más duele (expedientes, clientes, facturación), se construye ese, y se amplía cuando ya está rindiendo. El presupuesto sigue al valor: cada ampliación se decide con el módulo anterior funcionando, no sobre un papel. Y como trabajamos con entregas cada dos semanas, lo primero se ve funcionando el primer mes. El módulo inicial tiene un beneficio extra: es la prueba más barata de si tu proveedor cumple lo que promete, antes de confiarle el resto.

¿Y un ERP de catálogo? La comparación honesta

Un ERP de catálogo funciona con licencia mensual y es más barato de entrada: no hay desarrollo que pagar. Si cubre el 90% de lo que haces, sale a cuenta, y nuestro consejo es que lo compres. El ERP a medida tiene sentido en el caso contrario: cuando tu forma de trabajar es el negocio, y adaptarte a los procesos que el catálogo trae de fábrica te costaría justo lo que te diferencia. No es una cuestión de cuál es mejor, sino de cuál encaja con lo que tú haces.

Qué preguntar a cualquier proveedor antes de firmar

Sea con nosotros o con otro, estas cuatro preguntas separan una buena contratación de un disgusto: si el precio es cerrado, ¿qué pasa exactamente cuando el alcance cambie (y cambiará)? ¿De quién es el código y el repositorio desde el primer día? ¿Qué documentación se entrega y cuándo se escribe, durante el desarrollo o el último día? Y ¿qué ocurre si dejáis de trabajar juntos: puedes continuar con otro equipo sin empezar de cero?

Un proveedor serio contesta las cuatro sin incomodarse. Nuestras respuestas están publicadas en la página de ERP a medida. Y si prefieres números para tu caso concreto, cuéntanos cómo trabajáis hoy y te contestamos en menos de 24 horas laborables con una lectura honesta: qué módulos, en qué orden y desde qué dedicación mensual.

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