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Casos

Dos proyectos, por dentro

Están aquí porque muestran cómo se toman las decisiones de arquitectura, que es exactamente lo que se contrata cuando se contrata desarrollo.

Trackfinite

Trackfinite monitoriza los errores que ocurren en una tienda online y los pone en relación con las compras que no se completaron. Cuando un carrito se queda a medias, dice qué pasó: si falló la web, falló el pago o el cliente simplemente se fue.

Lo que ahorra, sobre todo, son horas de trabajo entre departamentos. Deja de haber discusión sobre si el problema es de la web, del pago o del cliente, porque hay un dato donde antes había opiniones.

La decisión de arquitectura que lo define

Por dentro son cuatro procesadores independientes: cada uno hace un solo trabajo y ninguno necesita que los demás vayan bien para hacer el suyo. Se diseñaron para trabajar por lotes, pero compatibles con tiempo real desde el principio: el día que haga falta ver los datos al momento, no habrá que rehacer nada.

Y el plugin de WooCommerce que recoge los datos tiene un límite estricto de sobrecarga por evento. La razón es de sentido común: medir no puede ralentizar la tienda que estás midiendo.

Estado · Producto propio en desarrollo, con financiación pública concedida en fase de validación.

Valoración de oferta inmobiliaria

Una extensión de Chrome que se activaba al navegar por los portales inmobiliarios y puntuaba cada anuncio poniendo en relación las características de la vivienda, su zona y su precio. Dos decisiones la hacían distinta.

El peso de cada característica no era fijo

Una característica valía más en la puntuación si la tenían los inmuebles mejor valorados de esa zona. Es decir: el sistema aprendía qué importa en cada barrio (una terraza no pesa lo mismo en el centro que a las afueras) en lugar de imponer un criterio general.

La nota era relativa, no absoluta

Un anuncio no se comparaba contra un precio «correcto» de referencia, sino contra la oferta que existía en ese momento. Eso resuelve dos problemas a la vez: las zonas con pocos datos (siempre hay un mejor y un peor dentro de lo que hay) y la detección de la oportunidad real, porque quien vende por debajo para salir rápido sube su nota y baja la del resto.

El algoritmo era la pieza vistosa, pero alrededor había una operación entera que también hubo que construir: un informe extendido de zona que completaba el contexto, con un asistente conversacional al que preguntarle; informes y correos que salían a diario; y las inmobiliarias con las que se trabajaba, gestionadas en un ERP personalizado construido para la propia herramienta, no en uno de catálogo.

Estado · No llegó a lanzarse.

Qué tienen en común

En los dos proyectos, las decisiones de arquitectura se tomaron antes de escribir código: qué piezas hay, qué hace cada una y qué tiene que aguantar el sistema el día que crezca. Eso es lo que evita rehacerlo después, y es lo mismo que hacemos en cada desarrollo de cliente.

Si tu proyecto necesita ese tipo de decisiones, cuéntanoslo: te contestamos en menos de 24 horas laborables.